domingo, 1 de diciembre de 2013

Las cosas de Farías que extrañará La Vinotinto (Y las que no) (Editorial del día 02 - 12 - 2013)

Por @GustavoECL

“Que hablen mal de uno es espantoso, pero hay algo peor: que no hablen”, Oscar Wilde.

César Farías anunció en su blog la renuncia al puesto de seleccionador de La Vinotinto de mayores y esto desató diversas opiniones en las redes y medios de comunicación.

Venezuela entera estaba a la expectativa de lo que pudiera pasar con Farías y, principalmente, con el banquillo de la selección desde hace varios días, cuando se filtró desde México la información de que el estratega había llegado a un acuerdo para dirigir a los Xolos de Tijuana.

Las críticas al director técnico sucrense sobran y, ahora que dejó el cargo, hasta los periodistas acomodados empezaron a expresar su descontento con algunas de las cosas que se vivieron durante su etapa con el seleccionado. ¿Por qué no hablaron antes? ¿Temor, complacencia, oportunismo, caradurismo? Ya no importa, este escrito no es sobre el periodismo deportivo. Tampoco se trata de un análisis detallado del proceso.  

César no pasó desapercibido para nadie. No dejó persona indiferente desde que se convirtió en figura pública. Por eso, más allá de calificar su trabajo como malo o bueno (algo que está de moda) voy a enumerar las cosas de Farías que, en mi opinión, extrañará La Vinotinto y las que no.


La selección extrañará:

La notoriedad ante la prensa internacional. Si bien los resultados positivos y el crecimiento individual y colectivo de los futbolistas venezolanos fueron determinantes en este sentido, la personalidad de Farías invitó a posar las miradas sobre la selección.

El mensaje ganador más allá de las adversidades. El ex seleccionador siempre mantuvo vivas las posibilidades de ir al mundial, al menos desde el discurso.

La unión de grupo. Se pudo apreciar un buen ambiente de camerino. En las pocas oportunidades en que hubo rumores de reprimendas por indisciplina, el técnico supo disiparlos con el tiempo.

La osadía para renovar cuando fue necesario. A César Farías nunca le tembló el pulso para rejuvenecer a la selección. A lo largo de todo su periodo apostó siempre por los futbolistas jóvenes e, incluso, muchos de ellos terminaron siendo indiscutibles (Rondón, Josef, Alexander González). Cuando los referentes aflojaron su rendimiento (Rey, Maldonado, Vega, Fedor) supo potenciar a los chamos.


La selección no extrañará:

La arrogancia y egocentrismo. El estratega siempre miró al periodismo y la afición por encima del hombro, eso generó un mal ambiente que pudo llegar a sentir el equipo.

La intolerancia. Farías fue severo e intransigente con quienes lo criticaron, esto causó un quiebre en su relación con los medios de comunicación nacionales. Hubo división entre defensores y detractores.

El resultado antes que el estilo. Este punto es el más difícil de sustentar porque, se supone, que lo más importante en un deporte es ganar. Sin embargo, existen formas de alcanzar los objetivos trazados y César se aventuró por las más mezquinas.

La filosofía de ceder el protagonismo y esperar. Farías nunca aprovechó el talento de la generación actual de futbolistas venezolanos seleccionables para implementar un estilo de juego ofensivo e irreverente (esa palabra que tanto le gusta a Richard Páez). Todo lo contrario: sometió a tipos talentosos a jugar replegados y esperar la oportunidad para contragolpear con un pelotazo para el puntero solitario. Únicamente en los compromisos finales ante Perú y Paraguay se vio a una Vinotinto más atrevida. Esto se refleja en el bajo porcentaje de goles y de ocasiones de gol a lo largo de la eliminatoria.  


Esta es una lista que matiza a grandes rasgos lo que fue la etapa de Farías como director técnico de la selección de fútbol de Venezuela. A partir de ella, cada quien podrá agregar o quitar lo que desee y sacar su balance sobre el proceso. Las conclusiones de César están en el informe que recibió hace dos días la FVF.


viernes, 29 de noviembre de 2013

Burro amarrado, leña segura (Editorial 29 - 11 - 13)

Por @Mutaboveda

“En hora buena! Se va César Farías”, es lo que dicen muchos, otros menos directos o con más cariño por el técnico de la selección Vinotinto de mayores, dicen “bueno, esperemos que venga alguien que lo haga bien”, y también hay de los que dicen: “realizó un buen trabajo el muchacho, sumó un par de puntos más que su predecesor en las eliminatorias hacia el mundial”.

Son los rumores, o chismes de pasillo, que se dan una vez que la Federación Venezolana de Fútbol asomara que este viernes en rueda de prensa, posiblemente haya cambio de rumbo en la dirección de la selección nacional,  la salida de Farías pues, ¡todo un hecho, finalmente!, el polémico técnico quien hasta hace poco había dicho que no se iría de la selección y quien además estaba respaldado por su amigo inseparable, su Sancho Panza, Rafael Esquivel.

Recordemos las palabras de Farías hace algunos meses en las que daba el espaldarazo a Esquivel en las elecciones del ente rector del fútbol nacional, “si Esquivel no gana las elecciones yo renuncio”, y preguntémonos por un segundo, ¿por qué Esquivel no aplica la misma? ¿Renunciará Esquivel si Farías no continúa?, macanudo entuerto.

Por otra parte, el misterio detrás de la cortina, por qué no anunciaba su salida desde antes, ¿acaso es  por el dicho popular de “burro amarrado leña segura”? ¿No quería irse hasta tanto no tuviese otro contrato?, pero sería egoísta esta actitud y no creo que gente tan profesional como la élite del fútbol nacional piensen solo en ellos, a la final, La Vinotinto es interés de todos, no es una mascota particular que pertenezca a una sola persona.

Saltemos a otro punto que no sé en realidad si preocupa o si alivia tensiones, ¿quién vendrá a ocupar la silla más acolchada del banquillo venezolano?, hay dos nombres que recorren con eco el ambiente, casualmente los que se pelean por ganar el torneo apertura de este año, ¡qué novedad! El primero es Richard Páez, y me atrevería a decir que, de ser así, el futuro de la selección nacional iría en analepsis, (salto del tiempo al pasado, o flash back), y hasta volveríamos a tener un nuevo 10 en la cancha: Ricardo David. Ojo, no tengo nada en contra de ninguno… Yohandry, ve pensando en otro número para tu espalda.

El segundo, Eduardo Saragó, el técnico más ganador de los últimos cinco años en Venezuela, ¡wao, vaya palmarés el que tiene!. Pero pisando tierra firme, tocando fondo, le dan esas credenciales para dirigir la selección, o nos estamos dejando llevar por las emociones, y es que la bendita costumbre de poner al que más viene ganando cosas en Venezuela nos ciega y no nos deja pensar con claridad.

Pero bueno, anormal sería que algo bueno se diera, porque ya es para nosotros el día a día, la costumbre, lo normal, aporrearnos para luego vivir de la excusa, de la lastima y de la conformidad de ganar aunque sea un partido contra uno de los grandes. Para qué ganar una competencia o simplemente estar entre los primeros, si antes éramos la cenicienta, bastante hacemos con pasar a ser una de las hermanas malas.


Y no es que diga que esté mal la decisión, en absoluto, es solo que cansa leer la misma historia, ver salir a La Vinotinto con esperanza a un campo y verla regresar al camerino con el rabo entre las piernas. Eso, señores, duele. A quienes amamos este deporte, nos parte el alma la consecución de objetivos fallidos, la falta de mostrarnos como nación futbolera, menester es cambios de verdad para mejorar, pero mientras eso sucede solo me queda decir “Dios tenga piedad de nuestro fútbol”. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

No más tribunas vacías (Editorial del día 26 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

Un amigo siempre cuenta una anécdota que vivió en un partido entre Táchira y Caracas en el que Miguel “Pochito” Echenausi le marcó un gol al aurinegro y fue corriendo a trepar la reja para celebrar frente a la tribuna. Lo curioso es que la tribuna estaba vacía.

Hoy en día es difícil concebir un clásico entre estos dos equipos con las gradas despobladas, pero la posibilidad está latente. La inconsistencia de la afición venezolana en los últimos meses invita a la duda en cada partido.

El pasado domingo, en el compromiso por el Torneo Apertura 2013 entre el Carrusel Aurinegro y los Rojos del Ávila en la ciudad capital se vivió un marco futbolero excepcional que dejó satisfecho a todo el mundo. Fue una verdadera tarde de fútbol, donde todos los actores estuvieron presentes.

Tres días después, los dos equipos más grandes del fútbol venezolano vuelven a enfrentarse en la final de la Copa Venezuela. Para Táchira es la oportunidad de salvarse del fracaso y para Caracas es el escenario perfecto para redondear un semestre exitoso.

Los tachirenses saben que tienen las herramientas futbolísticas para vencer en la final y celebrar en la cara de su gran antagonista. El compromiso por el Apertura estuvo parejo y los capitalinos pudieron ganarlo gracias a un penal discutible.

Sin embargo, el equipo de Daniel Farías pide a gritos el apoyo del jugador número 12, ese que se ha ausentado de Pueblo Nuevo y no ha vuelto a imponerse en los partidos del balompié local.

La asistencia de público en el Templo del Fútbol Venezolano ha sido muy baja. Únicamente los más fieles –unos 5 mil hinchas- han sido consecuentes con el equipo sin importar los resultados. El resto de los aficionados se han entregado al snobismo.

Es cierto que dos años y medio de debacle futbolística han complicado la relación entre el cuadro atigrado y su público. Se exigen resultados, pero no llegan. A pesar de eso, el Carrusel Aurinegro de este semestre ha vuelto a ser competitivo.

El fútbol con las tribunas desoladas es como un día de playa sin sol, o como Guns n’ Roses sin Slash, Duff e Izzy. Por eso, el partido del miércoles en San Cristóbal necesita el colorido de la gente para que los jugadores del Deportivo Táchira se sientan respaldados.


Es una final, es un clásico y es en casa, ¿qué más quiere la hinchada? No hay excusas.

martes, 26 de noviembre de 2013

No hay excusas cuando se quiere ganar (Editorial del día 26 - 11 - 2013)

Por @Mutaboveda

Otra jornada más del clásico del fútbol venezolano se celebró este domingo en el Estadio Olímpico de la UCV en la Ciudad de Caracas, entre el Caracas FC y el Deportivo Táchira, con un gramado solo comparable con una mesa de pool, unas gradas relucientes que fueron copadas hasta que no cupo un alma más, en un horario entre tarde y noche que permitió a todos asistir sin problemas, y con un arbitraje y una Federación velando porque el espectáculo fuese de categoría mundial, como ha de ser cada encuentro de estos entre equipos de primera división de cualquier país.

Ambos equipos propusieron técnicas letales de juego, los rojos jugaron al desequilibrio triangular en toques cortos mientras los aurinegros siempre fueron más largos y jugaron al contra golpe, tarea que no descansó a los carrileros y delanteros que corrían a mil por hora para agarrar los balones filtrados y quedar en mano a mano con el portero.

Más o menos esto es lo que debería decir una nota real de lo que sucedió ayer en el tan esperado encuentro, pero la realidad es otra, y si algo de esto lo dice un medio de comunicación, créanme señores que es solo la impresión de la prensa rosa capitalina, no hay de otra.

La realidad es que las condiciones no estaban, no se puede jugar en horario nocturno porque no hay luz en ese estadio, tampoco se puede jugar en cualquier horario porque eso no es un gramado, y me atrevería a decir que una plaza de toros tiene mejores condiciones con todo y lo que los toros y toreros la trillan.
Los árbitros, bueno siempre serán los árbitros, y sería trillado hacerles un capitulo, nuevamente por su actuación, solo quiero desde acá enviarle un saludo por su labor, ah… y también saludar a su señora madre, espero esté bien señora. Por su parte la FVF pues sabemos que la misma vive en Caracas, sus directivos son caraqueños, y pues solo velará por los intereses del equipo de su ciudad.

Digo esto último porque en ocasiones anteriores por menos que esas malas condiciones de estadio, han suspendido canchas y los equipos han tenido que mudarse, pero no sucede nunca con el de la capital, ¿curioso no?.


Bueno de igual manera y cambiando de tema, las aproximaciones no hacen ganar loterías, y si el Deportivo Táchira quería ganar ese partido tenía que ir a buscarlo, no escudarse hoy en el “Estuvimos a punto, tuvimos más chances de anotar” y sin contar el “les regalaron ese penal”. Todo eso pudo haber pasado, pero si vas y anotas dos o tres goles, el árbitro no va a poder pitarte cuatro penales en contra, a eso me refiero, no hay excusa cuando se quiere ganar. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Nos acostumbramos a las desilusiones [despecho futbolero] (Editorial del día 21 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

Después de la sobredosis satisfactoria de televisión con la excusa de los partidos del repechaje, me entró la nostalgia del "cómo sería todo si La Vinotinto hubiera clasificado". En este momento todas las radios presentarían programas especiales del camino recorrido por la selección. Seguro que las hallacas y el pan de jamón tendrían mejor sabor.

Lamentablemente, la realidad es opuesta a la que viven uruguayos y mexicanos, por citar solo dos de los dichosos 32 países clasificados a Brasil. Lo de la selección venezolana parece más una anécdota de trámite cadivezco fallido.

En Venezuela se han adoptado malas mañas. Una de ellas -tal vez la peor- es la de hacer cola por todo. Para solicitar dólares, cola. Para comprar en el supermercado, cola. Para tomar el bus, cola. Para echar gasolina, cola. Para alcanzar la suprema felicidad, también cola.



El camino Vinotinto hacia Brasil se asemeja a la infernal experiencia del ciudadano que llega al banco a entregar su carpeta para pedir a Cadivi los 500 dólares en efectivo.



La primera fila por hacer es para depositar el dinero en la cuenta para que el banco pueda retenerlo a la hora de formalizar la solicitud con la Comisión de Administración de Divisas. Hay cerca de 80 personas por delante. Difícil comienzo. Parecido a la derrota en Quito en la jornada 1.



Acto seguido, el panorama mejora al conseguir numerito de turno, ardua tarea porque las maquinitas escupe papeles suelen estar fuera de servicio. Sin embargo apareció la cifra impresa y todo augura un camino exitoso. Así como la victoria ante Argentina en la segunda fecha.

Luego hay que esperar que vayan pasando los números en la pizarra electrónica y la espera se hace larga, como en la eliminatoria. Sin embargo, un par de personas amables se acercan a hablar y las promotoras atienden rápido a los clientes. Todo esto hace la diligencia más llevadera y hace pensar que el objetivo es posible, lo cual me recuerda la primera ronda de La Vinotinto. Los tres puntos ante Paraguay en la fecha 8 llenaron de ilusión a todo el país. La misma ilusión frágil que siente  el señor que tiene su carpeta foliada como la pide Cadivi.



El propósito en el banco es entregar la carpeta y consignar la petición de billetes verdes a pesar de todos los obstáculos burocráticos y cotidianos existentes. El ideal en la liguilla clasificatoria es lograr un cupo para el mundial superando en puntos por lo menos a cinco equipos que compiten por el mismo premio.

Las horas de este día bancario siguen su curso de forma más o menos tranquila. Un par de coleados por palanca y la caída temporal del sistema. Solo esos pequeños inconvenientes sacuden la espera hacia el fin trazado, nada de qué preocuparse. Algo así como los compromisos de segunda ronda ante Ecuador, Argentina y Colombia.

Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, donde cualquier error cuenta, la tragedia comienza: al ser atendido por primera vez, el hombre entrega su carpeta y recibe la noticia de que un documento hace falta. Debe salir disparado a buscarlo y regresar. Primer aviso. Venezuela se deja empatar de Bolivia faltando cuatro minutos para el final del partido.

Cuando el tipo vuelve al banco con el papel faltante le dicen que el número de folio no es el correcto y que tiene que imprimir una hoja de anexos. El plazo para solicitar los dólares no tiene mañana. El camino se acerca al final y la meta ya no se ve con claridad. La selección pierde en casa contra Uruguay, un rival directo.

El potencial viajero hace sus últimas jugadas y la carpeta de trámite es rechazada porque, lamentablemente, su cuenta en el banco no llega a los seis meses de antigüedad. La Vinotinto cae ante Chile, le gana a Perú y empata con Paraguay. Los puntos no alcanzan. Tanto esperar para fracasar al final.

En este país nos hemos acostumbrado a las desilusiones deportivas y los atropellos cotidianos, afortunadamente, nuestra ligereza caribeña hace que el dolor sea soportable. A pesar de esto, cuando las frustraciones se vuelven recurrentes, ya sean en el fútbol o en los bancos, las heridas resultantes son más difíciles de sanar. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Preparen las cervezas y la Tv, Bienvenidos a Brasil 2014 (Editorial del día 21 - 11 - 2013)

Por @Mutaboveda

Maletas listas, uniformes doblados, botines pulidos, medias, canilleras, pasaportes y las ganas de asistir a una cita mundialista, todo está en los equipajes de los jugadores de los 32 equipos que juntaron las fuerzas para dar el paso al frente en Brasil 2014, un mundial que vuelve al continente americano después de 20 años y después de 36 años al cono sur desde que se jugara en Argentina.

Algunos tuvieron clasificatorios por grupos que definieron en corto tiempo, como se hace en Europa, otros pasaron tres largos años batallando para lograr el pase a la fiesta como las eliminatorias suramericanas, algunos lograron el pase directo y otros tuvieron que ir a una repesca, en partidos desiguales como el de Uruguay vs Jordania, y otros en batallas campales como el encuentro entre Portugal vs Suecia, que para muchos fue lejos el encuentro esperado por los que pescaban en río revuelto, y vaya que lo fue.

El mundial de fútbol es el evento más importante dentro de esta disciplina y quizá el más esperado por el planeta entero por encima de las olimpiadas que agrupa todas las modalidades deportivas de verano, es la fiesta que paraliza multitudes, capaz de hacerte creer que eres de otra nación a la que apoyas de manera incondicional y hasta te haces llamar como el jugador de moda, compras la camiseta con su número y nombre en las espalda.

La Venezuela es el único país en Suramérica que nunca ha asistido a una cita mundialista, pero como uno de los países más felices del mundo, nunca nos ha faltado la emoción de vivirlo igual, durante el mes que dura el evento, nadie porta la cédula venezolana, todos sacan las raíces de familiares, o simplemente se impregna de la alegría del fútbol y apoya algún equipo, nadie se queda sin hacerlo, ni los que se hacen llamar ateos del fútbol.

Brasil el anfitrión solo tuvo que servir la mesa para asistir a la gala, se suma a la lista junto a Argentina, Colombia, Chile Ecuador y Uruguay que tuvo un extra de repechaje, de suramericanos que asistirán, por el norte americano son, Costa Rica, EE.UU, Honduras y México en repesca, que dijeron presente, los europeos llevaron más gente, España, Inglaterra, Rusia, Bosnia, Holanda, Italia, Bélgica, Suiza, Alemania y los pescadores tardíos Portugal, Francia, Croacia y Grecia, África se anotó en el paseo con Camerún, Costa de Marfil, Nigeria, más los que no madrugaron, como Ghana y Argelia, finalmente los asiáticos aportaron su granito con Corea del Sur, Japón Irán y Australia.

No queda más, solo esperar, tener paga la televisión por cable, preparar las cervezas y la carne para la picada, sacar el cartelito de “No Molestar” en los horarios de partidos para disfrutar de cada encuentro, dejar fluir las emociones y dejar que la pasión del fútbol haga su trabajo.


Una recomendación: el mundial te permite ser snobista, no dejes de comprar la remera de tu preferencia y ponértela cuando juegue tu selección para lucirla en la calle, hay quienes tienen tanto amor al fútbol que compran dos o tres remeras por si eliminan alguno de sus favoritos. Ah por último y no menos importante, busquen con tiempo las banderas para poner en las ventanillas del vehículo, si esperan para el mundial, los buhoneros las pondrán más caras. Bienvenidos a Brasil 2014

lunes, 18 de noviembre de 2013

Verdugo de capucha aurinegra (Editorial del día 19 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

A pesar del exceso de optimismo de algunos medios tachirenses, el Deportivo Táchira sigue teniendo el camino complicado para ganar el Torneo Apertura 2013. La victoria frente a Carabobo puso al equipo aurinegro a solo cuatro puntos del primero, pero quedan tres fechas para el cierre y cinco oncenas deben resbalar para que los andinos se apoderen de la cima.

Con este camino por recorrer, el conjunto andino ha asumido un papel que le queda mejor dentro de este final de película que tiene el fútbol venezolano. Desde la expansión del campeonato en el 2007 no se había presentado un semestre en el que seis escuadras se perfilaran con opciones al título a estas alturas. Dentro de este climax futbolero, el cuadro dirigido por Daniel Farías ocupó desde la Jornada 14 un rol de verdugo.

Con capucha aurinegra y la guillotina esférica, el Deportivo Táchira ya hizo el trabajo sucio ante el Carabobo, que ahora debe remontar y depender de otros resultados.

En la próxima fecha se juega el clásico del balompié nacional: el puntero Caracas recibe en un Estadio Olímpico sin luz al irregular pero siempre poderoso equipo tachirense. Este tipo de choques deparan desenlaces inciertos, pero los aurinegros pueden repetir lo que hicieron con los granates y aguarles la fiesta a los rojos.

Por el momento, la función que tiene Táchira es la de meter la zancadilla a un par de candidatos. Ya cumplió la mitad de la misión, dentro de seis días se sabrá si el objetivo se completa. Después de eso posiblemente quepa en el análisis un eventual título atigrado.