Por @Mutaboveda
“En hora buena! Se va César
Farías”, es lo que dicen muchos, otros menos directos o con más cariño por el
técnico de la selección Vinotinto de mayores, dicen “bueno, esperemos que venga
alguien que lo haga bien”, y también hay de los que dicen: “realizó un buen
trabajo el muchacho, sumó un par de puntos más que su predecesor en las
eliminatorias hacia el mundial”.
Son los rumores, o chismes
de pasillo, que se dan una vez que la Federación Venezolana de Fútbol asomara que
este viernes en rueda de prensa, posiblemente haya cambio de rumbo en la
dirección de la selección nacional, la
salida de Farías pues, ¡todo un hecho, finalmente!, el polémico técnico quien
hasta hace poco había dicho que no se iría de la selección y quien además
estaba respaldado por su amigo inseparable, su Sancho Panza, Rafael Esquivel.
Recordemos las palabras de
Farías hace algunos meses en las que daba el espaldarazo a Esquivel en las
elecciones del ente rector del fútbol nacional, “si Esquivel no gana las elecciones yo renuncio”, y preguntémonos
por un segundo, ¿por qué Esquivel no aplica la misma? ¿Renunciará Esquivel si
Farías no continúa?, macanudo entuerto.
Por otra parte, el misterio
detrás de la cortina, por qué no anunciaba su salida desde antes, ¿acaso
es por el dicho popular de “burro amarrado leña segura”? ¿No quería
irse hasta tanto no tuviese otro contrato?, pero sería egoísta esta actitud y
no creo que gente tan profesional como la élite del fútbol nacional piensen
solo en ellos, a la final, La Vinotinto es interés de todos, no es una mascota
particular que pertenezca a una sola persona.
Saltemos a otro punto que no
sé en realidad si preocupa o si alivia tensiones, ¿quién vendrá a ocupar la
silla más acolchada del banquillo venezolano?, hay dos nombres que recorren con
eco el ambiente, casualmente los que se pelean por ganar el torneo apertura de
este año, ¡qué novedad! El primero es Richard Páez, y me atrevería a decir que,
de ser así, el futuro de la selección nacional iría en analepsis, (salto del tiempo al pasado, o flash back),
y hasta volveríamos a tener un nuevo 10 en la cancha: Ricardo David. Ojo, no
tengo nada en contra de ninguno… Yohandry, ve pensando en otro número para tu
espalda.
El segundo, Eduardo Saragó,
el técnico más ganador de los últimos cinco años en Venezuela, ¡wao, vaya
palmarés el que tiene!. Pero pisando tierra firme, tocando fondo, le dan esas
credenciales para dirigir la selección, o nos estamos dejando llevar por las
emociones, y es que la bendita costumbre de poner al que más viene ganando
cosas en Venezuela nos ciega y no nos deja pensar con claridad.
Pero bueno, anormal sería
que algo bueno se diera, porque ya es para nosotros el día a día, la costumbre,
lo normal, aporrearnos para luego vivir de la excusa, de la lastima y de la
conformidad de ganar aunque sea un partido contra uno de los grandes. Para qué
ganar una competencia o simplemente estar entre los primeros, si antes éramos
la cenicienta, bastante hacemos con pasar a ser una de las hermanas malas.
Y no es que diga que esté
mal la decisión, en absoluto, es solo que cansa leer la misma historia, ver
salir a La Vinotinto con esperanza a un campo y verla regresar al camerino con
el rabo entre las piernas. Eso, señores, duele. A quienes amamos este deporte,
nos parte el alma la consecución de objetivos fallidos, la falta de mostrarnos
como nación futbolera, menester es cambios de verdad para mejorar, pero
mientras eso sucede solo me queda decir “Dios tenga piedad de nuestro fútbol”.
Y tiene toda la razón... Hasta que no amarró el burro no nos dejó tirada la selección, porque lo que hizo fue dejarla tirada después de gozarla cual violador a su víctima. Además, no recordaba la participación en las elecciones de la fvf donde coartó el voto amenazando de dejar botada la selección y al final igual le deja botada.
ResponderEliminar