domingo, 17 de noviembre de 2013

Si La Vinotinto buscara ganar su segundo mundial... (Editorial del día 15 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

Imaginemos por un momento que Venezuela es un país tradicionalmente futbolero, de esos que inhalan oxigeno cada vez que su equipo pierde el control de la pelota y exhalan cuando llega sin peligro a las manos de su portero. Uno de esos países que no necesita tanto un pedazo de pan como un gol de su selección. Un país de parches blancos y negros unidos por hilos.

De esta manera, todos coincidimos en que Pdvsa debe presionar monetariamente al Manchester City para que deje libre a Noél Sanvicente porque se le necesita en el banquillo de La Vinotinto. Desde Lobatera hasta el Faro de Barima están solicitando a “Chita” que abandone su periplo exitoso como entrenador de la élite europea para vestirse de gloria con la selección nacional.

Los medios de comunicación presentan cada semana un especial grabado en la Iglesia de la Santísima Zurda de Arango, ubicada en un caluroso rinconcito de Guanare. En ese lugar, los fieles celebran la resurrección de Juan luego de caer en desgracia por un codazo del endemoniado Javi Navarro. El número 18 pinta los muros como símbolo central del arte callejero.

Por su parte, el Deportivo Táchira es uno de los clubes más ganadores y populares del mundo. Siete Copas Libertadores y una Intercontinental adornan las vitrinas del mítico Polideportivo de Pueblo Nuevo. La hinchada recuerda particularmente la final en la que los aurinegros tenían que vencer al Flamengo en el Maracaná y lo lograron con goles de Patón y Diego Herrera, con el reloj agonizando, luego de ir perdiendo por un tanto. Qué noche inolvidable.

Ni hablar de las revistas de farándula que no dejan en paz a Fernando Aristeguieta desde que empezó a salir con Gaby Espino. Luego del intercambio de palabras en twitter entre Gaby y algunos vinotintos porque ella anunció un partido de la selección de México, Fernando sirvió como mediador y allí se produjo el flechazo. Ahora son la pareja nacional y los analistas viven preocupados de que tanto revuelo pueda distraer al goleador en el ámbito profesional.

Últimamente, las mujeres y hombres que se ven en las panaderías no paran de hablar sobre la inminente creación de una liga de fútbol con autonomía jurídica. Se les nota entusiasmados con la idea y angustiados por las trabas que puede poner la Federación Venezolana de Fútbol. De vez en cuando, uno que otro individuo se acuerda del inicio de la temporada de beisbol, pero nadie le pone mucha atención, ni siquiera los medios de comunicación.

La catástrofe nacional no pudo ser peor con la mala campaña de La Vinotinto en las eliminatorias para Brasil 2014. El país entero esperaba ir al mundial a ganar la segunda copa, pero ahora la espera se prolonga cuatro años más, cuando se vean renovadas las esperanzas de igualar a los argentinos y uruguayos en el palmarés global.

Ganar el segundo mundial para Venezuela sin duda que es un lindo sueño. Pero es eso, un sueño. La realidad que tenemos es otra, una que dice que este país no es de los más futboleros del mundo, ni siquiera de Sudamérica, donde todos los vecinos se desvelan día a día por el balompié y sólo en esta tierra el insomnio es provocado por un Caracas – Magallanes.


A pesar de esto, el panorama no es tan oscuro, ya que cuando juega la selección se abarrotan los bares. También hay hinchadas numerosas como las del Táchira y Estudiantes de Mérida. Sin embargo, en una patria donde la cultura del fútbol es secundaria, todavía queda mucho trabajo por hacer y muchos pasos que dar dentro de un proceso de crecimiento normal. Para que en un futuro podamos escuchar hasta a las abuelas hablando del encuentro entre Mineros y Zamora, es menester  seguir cultivando las semillas de una actividad que, más que un deporte, es una forma de vida. 

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