Por @GustavoECL
Un amigo siempre cuenta una anécdota que
vivió en un partido entre Táchira y Caracas en el que Miguel “Pochito”
Echenausi le marcó un gol al aurinegro y fue corriendo a trepar la reja para
celebrar frente a la tribuna. Lo curioso es que la tribuna estaba vacía.
Hoy en día es difícil concebir un clásico
entre estos dos equipos con las gradas despobladas, pero la posibilidad está
latente. La inconsistencia de la afición venezolana en los últimos meses invita
a la duda en cada partido.
El pasado domingo, en el compromiso por
el Torneo Apertura 2013 entre el Carrusel Aurinegro y los Rojos del Ávila en la
ciudad capital se vivió un marco futbolero excepcional que dejó satisfecho a
todo el mundo. Fue una verdadera tarde de fútbol, donde todos los actores
estuvieron presentes.
Tres días después, los dos equipos más
grandes del fútbol venezolano vuelven a enfrentarse en la final de la Copa
Venezuela. Para Táchira es la oportunidad de salvarse del fracaso y para
Caracas es el escenario perfecto para redondear un semestre exitoso.
Los tachirenses saben que tienen las
herramientas futbolísticas para vencer en la final y celebrar en la cara de su
gran antagonista. El compromiso por el Apertura estuvo parejo y los capitalinos
pudieron ganarlo gracias a un penal discutible.
Sin embargo, el equipo de Daniel Farías
pide a gritos el apoyo del jugador número 12, ese que se ha ausentado de Pueblo
Nuevo y no ha vuelto a imponerse en los partidos del balompié local.
La asistencia de público en el Templo del
Fútbol Venezolano ha sido muy baja. Únicamente los más fieles –unos 5 mil
hinchas- han sido consecuentes con el equipo sin importar los resultados. El
resto de los aficionados se han entregado al snobismo.
Es cierto que dos años y medio de debacle
futbolística han complicado la relación entre el cuadro atigrado y su público.
Se exigen resultados, pero no llegan. A pesar de eso, el Carrusel Aurinegro de
este semestre ha vuelto a ser competitivo.
El fútbol con las tribunas desoladas es
como un día de playa sin sol, o como Guns n’ Roses sin Slash, Duff e Izzy. Por
eso, el partido del miércoles en San Cristóbal necesita el colorido de la gente
para que los jugadores del Deportivo Táchira se sientan respaldados.
Es una final, es un clásico y es en casa,
¿qué más quiere la hinchada? No hay excusas.
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