miércoles, 27 de noviembre de 2013

No más tribunas vacías (Editorial del día 26 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

Un amigo siempre cuenta una anécdota que vivió en un partido entre Táchira y Caracas en el que Miguel “Pochito” Echenausi le marcó un gol al aurinegro y fue corriendo a trepar la reja para celebrar frente a la tribuna. Lo curioso es que la tribuna estaba vacía.

Hoy en día es difícil concebir un clásico entre estos dos equipos con las gradas despobladas, pero la posibilidad está latente. La inconsistencia de la afición venezolana en los últimos meses invita a la duda en cada partido.

El pasado domingo, en el compromiso por el Torneo Apertura 2013 entre el Carrusel Aurinegro y los Rojos del Ávila en la ciudad capital se vivió un marco futbolero excepcional que dejó satisfecho a todo el mundo. Fue una verdadera tarde de fútbol, donde todos los actores estuvieron presentes.

Tres días después, los dos equipos más grandes del fútbol venezolano vuelven a enfrentarse en la final de la Copa Venezuela. Para Táchira es la oportunidad de salvarse del fracaso y para Caracas es el escenario perfecto para redondear un semestre exitoso.

Los tachirenses saben que tienen las herramientas futbolísticas para vencer en la final y celebrar en la cara de su gran antagonista. El compromiso por el Apertura estuvo parejo y los capitalinos pudieron ganarlo gracias a un penal discutible.

Sin embargo, el equipo de Daniel Farías pide a gritos el apoyo del jugador número 12, ese que se ha ausentado de Pueblo Nuevo y no ha vuelto a imponerse en los partidos del balompié local.

La asistencia de público en el Templo del Fútbol Venezolano ha sido muy baja. Únicamente los más fieles –unos 5 mil hinchas- han sido consecuentes con el equipo sin importar los resultados. El resto de los aficionados se han entregado al snobismo.

Es cierto que dos años y medio de debacle futbolística han complicado la relación entre el cuadro atigrado y su público. Se exigen resultados, pero no llegan. A pesar de eso, el Carrusel Aurinegro de este semestre ha vuelto a ser competitivo.

El fútbol con las tribunas desoladas es como un día de playa sin sol, o como Guns n’ Roses sin Slash, Duff e Izzy. Por eso, el partido del miércoles en San Cristóbal necesita el colorido de la gente para que los jugadores del Deportivo Táchira se sientan respaldados.


Es una final, es un clásico y es en casa, ¿qué más quiere la hinchada? No hay excusas.

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