martes, 12 de noviembre de 2013

Chau, número 11 (Editorial del día 12 - 11 - 2013)

Por @GustavoECL

El Maestrico González fue sometido a una artroscopia y reconstrucción del ligamento anterior cruzado de su rodilla izquierda por lo que estará ausente de las canchas durante siete meses aproximadamente.

Siempre es lamentable una lesión y ésta en particular la están llorando el Deportivo Táchira y la selección venezolana de fútbol. Pero el mayor afectado por la situación es el propio César. Más allá de las razones obvias, lo más doloroso para el futbolista es la reiterada interrupción de su actividad profesional por las lesiones.

El volante monaguense no ha podido pegar dos temporadas completas sin padecer algún problema físico que lo aleje de la pelota. Eso es lo triste del caso: cuando el romance con la redonda está en su mejor momento llega la separación abrupta que enfría las cosas.

Durante su pasantía por la Primera B Nacional de Argentina, con la camiseta de River Plate, uno de los equipos más exitosos y populares del mundo, César sufrió un par de inconvenientes que le impidieron meterse en el bolsillo a Almeyda y a la afición. Pocos jugadores no argentinos reciben la oportunidad de jugar en La Banda y Maestrico es el único venezolano que lo ha logrado. Con un poco más de ayuda de su cuerpo, seguramente se hubiera convertido en ídolo y su vínculo con los millonarios se hubiese prolongado, pero no fue así.

Ahora, la frustración le llega en el momento de comunión entre su talentosa derecha y la afición tachirense. González venía jugando en un gran nivel y se posicionó como el líder del Carrusel Aurinegro en la cancha y el camerino.

Sus actuaciones en este Torneo Apertura 2013 le permitieron meterse a la hinchada y la prensa en el bolsillo, tarea nada sencilla en San Cristóbal. En los últimos meses, Maestrico demostró madurez futbolística y apareció cuando el equipó lo necesitó. Además, el 11 aurinegro supo sacar lo mejor de Yohandry Orozco en el mediocampo, erigiéndose como su socio ideal en la creación. Si bien Orozco sigue siendo un jugador clave en el esquema de Daniel Farías, su rendimiento se ha venido a menos desde la lesión de César.


La operación ya fue realizada y la recuperación será larga. El profesionalismo, las ganas y la calidad de Maestrico hacen pensar que a mediados del año 2014 la pelota tendrá la dicha de volver a sentir las caricias de su derecha estupenda. Mientras llega ese momento, todo el estado Táchira está prendiendo velas para que el equipo atigrado no lo extrañe tanto.


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