miércoles, 13 de noviembre de 2013

El fútbol, un espejo social (Editorial del día 14-11-13)

Por @Mutaboveda

Hablemos de mañas y costumbres en la sociedad venezolana, porque quiero que discutamos sobre el comportamiento de nuestra gente y lo que esto repercute en todos los ámbitos sociales, desde la educación, la medicina, pasando por el pensamiento filosófico del insigne protagonista de la novela Por Estas Calles Eudomar Santos, “como vaya viniendo vamos viendo”, el comportamiento de los entes de seguridad y hasta llegar a Santo Grial que hace posible este espacio, “El Fútbol Rentado venezolano”.

Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad según muchos estudiosos, sabios y pseudo intelectuales, pero parece que desde nuestra óptica, una mentira dicha con poder se convierte en verdad y punto, de lo contrario rodarán cabezas, y es aquí donde tocaré lo dicho en el primer párrafo.

Para los maestros, aunque estén errados en la enseñanza, los alumnos deben obedecer a lo que pregonan, o de lo contrario les costará el año escolar, si hablamos de los médicos, y no tienes la pasta (el dinero) necesario, te dejan morir, y si lo tienes también te dejan morir, los guardianes de la seguridad por su parte, llámense policías, Guardias Nacionales, Tránsito Terrestre, Soldados, y hasta los Boys Scouts, salen a la calle con el único fin de servir, pero de servir a su bolsillo y te martillan hasta que te sangran los bolsillos.

En todo esto se me ocurre que caben dos preguntas muy necesarias, la primera es ¿Por qué pasa esto? Y la segunda y no menos importante, ¿qué tiene que ver esto con el fútbol nacional?, pues no desesperéis, para la primera les digo que la razón es única y sencilla, “no hay vocación de profesión”, la sociedad venezolana se acostumbró a vivir fácil, viva la pepa, entre más gane y menos trabaje mejor, sin importar si me friego en el vecino.

Está bien que la parábola que genera la entrada a la postmodernidad conlleve al individualismo social, pero en ningún lado dice que tiene que ser aprovechándose del más cercano, recordemos que no siempre el fin justifica los medios.

En segundo lugar, sí creo que tenga que ver con el fútbol, porque a decir verdad en la cancha vemos que se refleja el rostro de la sociedad que nos envuelve, en una sociedad tan violenta como la nuestra donde la trampa, la extorsión  el martillo, la corrupción, los homicidios y la agresión predominan, no vamos a pretender que tengamos una Federación justa y honesta, barras sin darse golpes, que no haya estafas de directivas hacia jugadores, y árbitros dados al mejor postor y paremos para no llorar.

Aclaro que con ello no quiero justificar y decir que debemos acostumbrarnos a permitirlo porque así es nuestra sociedad, todo lo contrario, y esa es la molestia, recordemos la frase polémica del filósofo alemán Friederich Nietzsche “Dios ha muerto” donde luego aclaraba que ello se debía a que la humanidad lo había matado con su comportamiento, y eso es lo que pasa con nuestro fútbol, lo estamos matando nosotros con nuestra manera de tratarlo.



La Federación lo ve como un negocio, los jugadores lo ven como un trabajo y no como una pasión, los hinchas lo ven como una manera de ir a ser rebeldes, los árbitros ni lo ven, solo cuando hay que cobrar, y los medios de comunicación no le abren las puertas para vitrinearlo, es por esa sencilla razón que tenemos este fútbol, que no terminó de despegar y ya nosotros le estamos dando muerte, de continuar a este ritmo, no alcanzará la madurez, y fallecerá prematuro. 

1 comentario:

  1. Muy bueno, nuestro fútbol muere en su adolescencia, y eso pasa todo el tiempo, el deporte es la única forma de que en el país haya un ambiente de paz, ya sea con un gol de la vinotinto o un jonrón de Miguel Cabrera, aparte no hay dolientes ¿ es que acaso somos malos hinchas ? El hincha apoya, cree y sabe de su equipo y es capaz de debatir de manera amena con hinchas de equipos contrarios, ¿ Por qué un hincha de Táchira no se sienta con uno de estudiantes en un estadio ? Se copia lo malo pero nunca lo bueno, gracias por el artículo.

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