Por @Mutaboveda
Hablemos de mañas y costumbres
en la sociedad venezolana, porque quiero que discutamos sobre el comportamiento
de nuestra gente y lo que esto repercute en todos los ámbitos sociales, desde
la educación, la medicina, pasando por el pensamiento filosófico del insigne
protagonista de la novela Por Estas Calles Eudomar Santos, “como vaya viniendo
vamos viendo”, el comportamiento de los entes de seguridad y hasta llegar a
Santo Grial que hace posible este espacio, “El Fútbol Rentado venezolano”.
Una mentira repetida mil
veces se convierte en verdad según muchos estudiosos, sabios y pseudo
intelectuales, pero parece que desde nuestra óptica, una mentira dicha con
poder se convierte en verdad y punto, de lo contrario rodarán cabezas, y es
aquí donde tocaré lo dicho en el primer párrafo.
Para los maestros, aunque
estén errados en la enseñanza, los alumnos deben obedecer a lo que pregonan, o
de lo contrario les costará el año escolar, si hablamos de los médicos, y no
tienes la pasta (el dinero) necesario, te dejan morir, y si lo tienes también
te dejan morir, los guardianes de la seguridad por su parte, llámense policías,
Guardias Nacionales, Tránsito Terrestre, Soldados, y hasta los Boys Scouts,
salen a la calle con el único fin de servir, pero de servir a su bolsillo y te
martillan hasta que te sangran los bolsillos.
En todo esto se me ocurre
que caben dos preguntas muy necesarias, la primera es ¿Por qué pasa esto? Y la
segunda y no menos importante, ¿qué tiene que ver esto con el fútbol nacional?,
pues no desesperéis, para la primera les digo que la razón es única y sencilla,
“no hay vocación de profesión”, la sociedad venezolana se acostumbró a vivir fácil,
viva la pepa, entre más gane y menos trabaje mejor, sin importar si me friego
en el vecino.
Está bien que la parábola
que genera la entrada a la postmodernidad conlleve al individualismo social,
pero en ningún lado dice que tiene que ser aprovechándose del más cercano,
recordemos que no siempre el fin justifica los medios.
En segundo lugar, sí creo
que tenga que ver con el fútbol, porque a decir verdad en la cancha vemos que
se refleja el rostro de la sociedad que nos envuelve, en una sociedad tan
violenta como la nuestra donde la trampa, la extorsión el martillo, la
corrupción, los homicidios y la agresión predominan, no vamos a pretender que
tengamos una Federación justa y honesta, barras sin darse golpes, que no haya estafas
de directivas hacia jugadores, y árbitros dados al mejor postor y paremos para no
llorar.
Aclaro que con ello no quiero
justificar y decir que debemos acostumbrarnos a permitirlo porque así es
nuestra sociedad, todo lo contrario, y esa es la molestia, recordemos la frase
polémica del filósofo alemán Friederich Nietzsche “Dios ha muerto” donde luego
aclaraba que ello se debía a que la humanidad lo había matado con su
comportamiento, y eso es lo que pasa con nuestro fútbol, lo estamos matando
nosotros con nuestra manera de tratarlo.
La Federación lo ve como un
negocio, los jugadores lo ven como un trabajo y no como una pasión, los hinchas
lo ven como una manera de ir a ser rebeldes, los árbitros ni lo ven, solo cuando
hay que cobrar, y los medios de comunicación no le abren las puertas para
vitrinearlo, es por esa sencilla razón que tenemos este fútbol, que no terminó
de despegar y ya nosotros le estamos dando muerte, de continuar a este
ritmo, no alcanzará la madurez, y fallecerá prematuro.
Muy bueno, nuestro fútbol muere en su adolescencia, y eso pasa todo el tiempo, el deporte es la única forma de que en el país haya un ambiente de paz, ya sea con un gol de la vinotinto o un jonrón de Miguel Cabrera, aparte no hay dolientes ¿ es que acaso somos malos hinchas ? El hincha apoya, cree y sabe de su equipo y es capaz de debatir de manera amena con hinchas de equipos contrarios, ¿ Por qué un hincha de Táchira no se sienta con uno de estudiantes en un estadio ? Se copia lo malo pero nunca lo bueno, gracias por el artículo.
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