Por @Mutaboveda
Este domingo el Deportivo
Táchira enfrentó al que había sido hasta la fecha el líder del torneo apertura,
el Carabobo, que si bien viene desde la segunda división escalando, no dejó de
hacerlo hasta que se encaramó en la cima, prueba de fuego para los de las
franjas amarillas y negras, que resolvieron bien ganando el encuentro, pero que
no terminan de calar en el torneo.
Bien sabemos que el Torneo
apertura del fútbol rentado local ha sido una constante alteración de tiempos,
espacios, y resultados para los del equipo emblema del fútbol venezolano, y
aunque ha mejorado el curso de campañas pasadas, aun no logra el objetivo
principal, buscar una nueva estrella y evitar que le sigan faltando al respeto.
Tomemos como referente la
literatura para hablar de estas alteraciones de tiempos, y así saber de qué va
el tema en cuestión. En ella, el tiempo corresponde a la manera como está organizada
la historia, y vale mencionar si está hecho de manera lineal, cronológica o si
ha sufrido alteraciones, también sabemos que se manejan dos tiempos, el de la
narración y el de la historia que se narra,
no se deslinda el uno del otro.
En el fútbol no puedes
divorciar el tiempo de un partido con el del torneo entero, debes salir a la
cancha a ganar ambos, cuando comienzas un torneo, debes arrancar ganando desde
el Ab Ovo, del latín que significa
(desde el origen), el In Medias Res
(En medio de las cosas) que sería desde la mitad o el In Extrema que sería comenzar al final, solo sirve para aplicarlo a
la literatura, porque en el deporte Rey sería una desfachatez que dejaría como
consecuencia una mala historia que contar y como la que hasta hoy cuentan los
dirigidos por Farías, recordemos que los resultados positivos hacen ganar
torneos y los que ganan torneos son los que cuentan historias.
Por otra parte, la anacronía
en la literatura está definida como la ruptura temporal del relato, es aquello
que se suspende para dar espacio a otro acontecimiento con tiempo distinto,
aquí entonces entran esos saltos anacrónicos que se convierten en los
encuentros ante Petare, Llaneros, Yaracuyanos, por nombrar los que en teoría
resultarían fáciles para los aurinegros.
Hablando entonces de esto de
tiempos literarios, los grandes problemas que acarrea el equipo de las siete
estrellas, son la Analepsis que es un salto del relato hacia el pasado, como flash back y la Prolepsis, que es el
salto del tiempo narrativo hacia el futuro.
La prolepsis en la historia
de los aurinegros se dio al principio de la campaña, cuando se dijo que el
torneo estaba prácticamente ganado gracias a los fichajes que tenía el equipo a
pesar de prescindir de los extranjeros salvo el portero, allí se dio un salto
al futuro en la narrativa de este cuento, pero un salto solo imaginario, que no
se completó, propio de nuestro realismo mágico.
Posteriormente caímos en una
constante Analepsis, que se refleja en los “y
si le hubiésemos ganados a estos, o si empatábamos con aquellos, hoy
estuviéramos de primeros en la tabla”, y es nuestro peor punto, porque el
futuro podemos tratar de acomodarlo, pero el pasado sentencia, es inamovible.
De manera que despertamos y notamos que la realidad hoy es otra, el equipo no pudo salir de la arena movediza que lo atrapó en ese sexto lugar y que difícilmente lo deje subir un poco más, las alteraciones cronológicas llevaron la pluma de Daniel Farías, a escribir una historia que por momentos se tornó interesante, pero que a la final no concreta las ideas, y un escrito puede tener ciertos saltos en el tiempo, pero no tener ideas claras para plasmarlas lo hace inentendible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario