Por @GustavoECL
Cuando
escuchamos las reiteradas declaraciones de Daniel Farías en las que dice que la
plantilla del Deportivo Táchira está completa y que no es necesario contratar
más jugadores se pueden hacer varias interpretaciones.
Estas
interpretaciones son posteriores al transcurrir del torneo y ver el
funcionamiento colectivo y, principalmente, los resultados obtenidos por el
equipo.
Es verdad que
Táchira ha tenido partidos brillantes por su juego y la producción ofensiva.
Por momentos, el equipo parece un vendaval indetenible que golpea con fuerza
los muros defensivos rivales. Lamentablemente, adolece de definición. Allí
comienzan las dudas sobre las palabras del técnico.
Por otra
parte, el Carrusel Aurinegro tiene saldo negativo en los compromisos ante
rivales directos en la pelea por el título. Cuando llegan las pruebas difíciles
el equipo se queda corto. Derrotas ante Lara, Anzoátegui y Mineros, además del
empate con Atlético Venezuela lo confirman.
Al ver los
partidos se hace obvio de que sí hacen falta un par de jugadores para darle
profundidad a la plantilla.
Los jóvenes
futbolistas que tiene el equipo muestran un talento excepcional y han tenido
buenas actuaciones, sin embargo, es evidente que les falta rodaje para sacar
adelante partidos complicados ante equipos experimentados.
Dicho esto,
se puede interpretar que Daniel Farías y su cuerpo técnico, con estos
jugadores, no apuntan a ganar este torneo. Simplemente competir y dar guerra
hasta que se pueda.
Daniel Farías
apunta a ganar campeonatos futuros, piensa en el mañana. Al reiterar que la
plantilla no necesita retoques nos está diciendo que confía en estos
profesionales y que con ellos vendrán los éxitos, pero no dice cuando.
El talento de
José Miguel Reyes, José Alí meza, Romeri Villamizar, Ebby Pérez y Juan Carlos
Azócar es notorio, aunque les falta crecer como futbolistas y tener la
experiencia y jerarquía para vencer en los partidos claves.
El asunto
está en que la afición aurinegra es demasiado impaciente y quiere resultados
inmediatos. Es una hinchada malacostumbrada que va a meter presión domingo tras
domingo mientras siga la ausencia de trofeos.
Veremos si
Farías tienen el temple y la serenidad para aguantar el apremio y esperaremos
que lleguen los títulos con este grupo de futbolistas promisorios.
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