jueves, 24 de octubre de 2013

(Editorial del día 17 - 10 - 2013)

Por @Mutaboveda

Al son del pitazo inicial, el Deportivo Táchira puso el día de ayer a rodar el balón en suelo capitalino donde enfrentaba al Atlético Venezuela en un compromiso que, pese al fuerte aguacero que caía en la ciudad capital, y con el gramado hecho un deslave, pintaba en los primeros minutos un paisaje multicolor y lleno de detalles para el equipo atigrado, cual si se tratase de un equipo que llevaba el instinto feroz de cazar a su presa.

Los factores resaltantes de este encuentro que no le deja mayor alegría a ninguno de los dos equipos, son primeramente el césped del estadio Brígido Iriarte, que parecía estar preparado para una competencia de 4x4, el agua excesiva y la falta de buenos drenajes acompañados de un pésimo trabajo del gramado, producían escalofríos porque pareciera que en cualquier momento algún jugador podría torcerse un tobillo. 


Por su parte, el equipo aurinegro aún mantiene la gran ausencia de un delantero que como sabueso de aeropuerto huela la arquería contraria y la ataque sin nungín tipo de respeto, sin pedir permiso ni perdón, sea capaz de romper la línea de gol y reviente sus pulmones de celebración.


Se tuvo un reyes muy conectado pero sin definición, in Kaki Rivero que salvó el pellejo aurinegro con una joya de la corona que sumó en el marcador y un Yohandry Orozco que buscaba desesperadamente un acompañante que lo ayudara en sus hazañas; sobre Gelmin Rivas no hablaremos en esta oportunidad, no creemos que sea un mal jugador, pero debe mejorar el manejo de pelota de cara al gol que es, al final, lo que le da vida al fútbol.


Es el gol la alegría máxima en el llamado deporte rey, y mientras nuestros clubes en Venezuela mantengan esa ausencia, esa insipiencia en su trabajo, le faltará el color, la música, la alegría y la pasión que todos emanamos cada domingo, cada religiosos día de ir al estadio.


Por lo demás, solo nos queda esperar que nuestro fútbol mejore cada día, desde las instalaciones, la magia de jugar, las directivas, la conciencia de las hinchadas y la de la misma gente que sin pertenecer a barra alguna cada día se va sumando a este hermosísimo deporte que rompe el dicho y dice: lo que hiciste con los pies, no lo arruines con los mismos.



 

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