martes, 29 de octubre de 2013

No seamos snobistas

Por @Mutaboveda

Este año particularmente, La Vinotinto nos trajo a los venezolanos una receta agridulce de resultados que al final terminó siendo más amarga que dulce, la eliminación de la selección de  mayores ante la posibilidad latente de ir por vez primera a un mundial, se esfumó en dos fechas, cuando la fanaticada pensaba y daba ya por hecho que al menos el repechaje estaba en nuestro bolsillo.

En otro punto y para aliviar el dolor, nos esperanzamos aun con la resaca, en que teníamos una selección menor, de categoría sub 17  que mostraba su ópera prima en un Mundial de la categoría, y ello hizo que el dolor anterior fuera más llevadero, pero fue peor el remedio que la enfermedad, la alegría se hizo efímera y más duramos desempolvando la camiseta vinotinto que mandándola a guardar una vez, estos chicos salieron sin pena ni gloria de la justa.

Por si fuera poco, y haciendo más chico el foco de atención, quienes vivimos en el Táchira y le hacemos fuerza al carrusel, al equipo referente del fútbol en Venezuela si a hablar de clubes vamos, nos refugiamos en un torneo Apertura crudo que daba para mucho, pero que se desdibuja en la medida en que corren las fechas y se nos hace lejana la punta de la tabla para comandarla, todo ello junto en un semestre, y eso es demasiado para un pueblo que busca alegrías.

Si bien no hay alegrías latentes y contundentes, el hincha es el hincha y aunque el cansancio de la derrota perenne nos abrace, no hay razón para abandonar una causa, el amor por el equipo, por los colores del país y de la región.

Es triste conseguirme hoy con gente por las calles que aún recuerdan el partido entre el Barcelona y el Real Madrid que se jugó el pasado domingo, se saben el nombre de sus jugadores, lo que pasó cada minuto y si fue o no penal sobre Cristiano Ronaldo, lo triste viene, porque en alguna ocasión pregunté si sabían que Táchira había jugado el fin de semana y la respuesta fue: suponemos que sí, seguido de ¿cómo quedó?

Sí, sabemos que el fútbol en Venezuela debe reestructurarse, y evolucionar, porque a decir verdad avanzamos un paso y retrocedemos tres, pero el apoyo debe ser incondicional, no se abandona a un hijo si nos sale tremendo, se lleva siempre reprendiéndolo pero amándolo con la esperanza de que algún día será positiva su conducta.


Seamos idiosincráticos futbolísticamente hablando, nunca va a ser grande nuestro fútbol si no lo ayudamos a crecer, apoyemos antes que todo lo nuestro, el cambio para que nuestro fútbol llegue lejos también debe tocarnos a quienes nos sentamos en la tribuna a alentar 90 minutos, no seamos resultadistas, no seamos parte de la sección que tenemos en este mismo programa, no pasemos a ser unos Snobistas del Fútbol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario