Por @Mutaboveda
Este año particularmente, La
Vinotinto nos trajo a los venezolanos una receta agridulce de resultados que al
final terminó siendo más amarga que dulce, la eliminación de la selección
de mayores ante la posibilidad latente
de ir por vez primera a un mundial, se esfumó en dos fechas, cuando la
fanaticada pensaba y daba ya por hecho que al menos el repechaje estaba en
nuestro bolsillo.
En otro punto y para aliviar
el dolor, nos esperanzamos aun con la resaca, en que teníamos una selección
menor, de categoría sub 17 que mostraba
su ópera prima en un Mundial de la categoría, y ello hizo que el dolor anterior
fuera más llevadero, pero fue peor el remedio que la enfermedad, la alegría se
hizo efímera y más duramos desempolvando la camiseta vinotinto que mandándola a
guardar una vez, estos chicos salieron sin pena ni gloria de la justa.
Por si fuera poco, y
haciendo más chico el foco de atención, quienes vivimos en el Táchira y le
hacemos fuerza al carrusel, al equipo referente del fútbol en Venezuela si a
hablar de clubes vamos, nos refugiamos en un torneo Apertura crudo que daba
para mucho, pero que se desdibuja en la medida en que corren las fechas y se
nos hace lejana la punta de la tabla para comandarla, todo ello junto en un
semestre, y eso es demasiado para un pueblo que busca alegrías.
Si bien no hay alegrías
latentes y contundentes, el hincha es el hincha y aunque el cansancio de la
derrota perenne nos abrace, no hay razón para abandonar una causa, el amor por
el equipo, por los colores del país y de la región.
Es triste conseguirme hoy
con gente por las calles que aún recuerdan el partido entre el Barcelona y el
Real Madrid que se jugó el pasado domingo, se saben el nombre de sus jugadores,
lo que pasó cada minuto y si fue o no penal sobre Cristiano Ronaldo, lo triste
viene, porque en alguna ocasión pregunté si sabían que Táchira había jugado el
fin de semana y la respuesta fue: suponemos que sí, seguido de ¿cómo quedó?
Sí, sabemos que el fútbol en
Venezuela debe reestructurarse, y evolucionar, porque a decir verdad avanzamos
un paso y retrocedemos tres, pero el apoyo debe ser incondicional, no se
abandona a un hijo si nos sale tremendo, se lleva siempre reprendiéndolo pero
amándolo con la esperanza de que algún día será positiva su conducta.
Seamos idiosincráticos
futbolísticamente hablando, nunca va a ser grande nuestro fútbol si no lo
ayudamos a crecer, apoyemos antes que todo lo nuestro, el
cambio para que nuestro fútbol llegue lejos también debe tocarnos a quienes nos
sentamos en la tribuna a alentar 90 minutos, no seamos resultadistas, no seamos
parte de la sección que tenemos en este mismo programa, no pasemos a ser unos
Snobistas del Fútbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario