Por @GustavoECL
Hay momentos en los que sentimos que las
cosas recuperan el rumbo deseado.
Nuestro transitar terrenal tiene
episodios que sacuden los cimientos del lugar de comodidad en el que nos
situamos cuando todo está bien. De eso se trata la vida, de superar esos baches
y retomar el control relativo de las cosas. Para tranquilidad, sensación de
éxito y felicidad.
Durante esos instantes que marcan el
regreso a la zona de confort, el ser humano experimenta una especie de renacer
emocional. Dice el dicho: “volvió el alma al cuerpo”. Y no puede ser más claro,
cuando hay problemas hay desequilibrio, angustia, desespero, preocupación y
dudas, por eso el revertir la situación es casi como volver a la vida.
Asimismo, cuando llega el momento de retomar la
curva ascendente es muy importante mantenerse el mayor tiempo posible arriba
para lograr los resultados deseados.
En el fútbol, esto aplica al pie de la
letra. El Deportivo Táchira venía sufriendo las consecuencias de la mala racha:
rumores, críticas, polémicas y tribunas vacías.
Ahora, el equipo ha retomado en tres días
la vía de ascenso. La goleada del domingo ante Estudiantes de Mérida le
devolvió su puesto en la disputa del Torneo Apertura y la victoria de anoche
por penaltis frente a Yaracuyanos, luego de un marcador global adverso le dio
la clasificación a semifinales de la Copa Venezuela. En otras palabras, el
cuadro aurinegro volvió a la vida.
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