Por @Mutaboveda
La selección Vinotinto Sub17
de fútbol terminó ayer su participación en el mundial de esa categoría que se
disputa en los Emiratos Árabes Unidos, con una presentación descolorida, sin
rumbo ni objetivos, con una estela de baches por mejorar, pero con la
satisfacción para algunos, de que “al menos fuimos al mundial”, es decir, en
jerga beisbolista, apropósito de que ya inició la temporada de ese deporte en
Venezuela, salieron por la vía del 1, 2, 3.
No tuvo la Vinotinto a pesar
de las expectativas una presentación decente en la que al menos obtuviera un
punto, y aunque esto suene a mendicidad, lo digo porque ese, precisamente es el
problema que nos envuelve, el pensamiento de ir a una competición de ese nivel
a querer al menos pellizcar una unidad con la excusa en oferta de que es la
primera vez.
He oído por la calle a los
pseudo críticos en la materia decir que para ser la primera vez está bien, que
ya con eso supieron a qué sabía y que de en ahora en adelante será mejor su
actuación, y es allí donde yo digo, ¿acaso la próxima vez que vayan, no será la
primera vez para esos muchachos también, o se volverán a repetir estos que
tendrán ya tengan 18 y 19?
En torno a este tema,
podríamos entonces decir que las eliminatorias para la clasificación a
mundiales, no la han jugado por primera vez, y las actuaciones son similares,
misma cantidad de puntos, ausencia de goles, presión en casa, y muchas cosas
que afectan a la final el objetivo de los torneos y de igual manera no
clasificamos.
El principal problema a
título personal, es que vivimos en una país donde el conformismo gobierna a tal
punto que una clasificación a un mundial la vemos como si fuera ganar la copa
del torneo mismo, no importa si nos golean a la primera, lo importante es que
el himno nacional suene en un mundial. Me entristece profundamente que no
pasemos el switch para el lado ganador y mientras no lo hagamos, tanto
jugadores como el resto de millones que hacemos fuerza desde el sofá de la casa
ligando la victoria, no tendremos alegrías futbolísticas.
En lo particular, voy a
decir que este nuevamente no fue el año, la Vinotinto no nos dejó alegría
alguna solo la ilusión de que jugaron bien, pero jugar bien sin anotar, es lo
mismo que no jugar o hacerlo mal, nos quedaremos entonces en casa un par de
años más a esperar otro torneo en el que se irá a ganar, ya que no sería esa la
primera vez.
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