Por @GustavoECL
En el fútbol, a grandes rasgos, existen
dos tipos de torneos: las ligas, que suelen ser competencias largas que se
juegan a dos rondas de todos contra todos y las que son campeonatos que suelen
tener una duración no mayor a un mes y en la que hay partidos de eliminación
directa. El mejor ejemplo de torneos cortos es el Mundial, el evento más
representativo del fútbol.
En este tipo de certámenes, es
fundamental para un equipo con aspiraciones a clasificar para la segunda ronda
conseguir una victoria en el debut, es decir, en su primer juego. Un arranque
con tres puntos puede marcar el rumbo correcto de cara a los dos compromisos
siguientes.
En primer lugar, el factor de la presión
se rompe al ganar el primer partido. Estrenarse en un show deportivo de esta
magnitud le pone los nervios de punta a cualquiera y es vital iniciar con el
pie derecho para adquirir el dominio del entorno y sus distintas situaciones.
Los futbolistas deben enfrentar al equipo rival y, pa rematar, a los medios
caníbales, la hinchada y los organizadores. Por ello, el primer partido sirve
para quitarse de encima el apremio de los factores externos.
Por otra parte, también es fundamental a
nivel numérico, ya que la primera fase de estos torneos contempla tres
partidos, con un máximo de 9 puntos por conseguir, por lo que arrancar con 3
unidades eleva considerablemente el porcentaje a favor para clasificarse y
permite al equipo poder jugar con los resultados de los dos encuentros
siguientes.
Desde cualquier punto de vista, comenzar
con victoria en un mundial es buenísimo para cualquier equipo. Sin que esto
signifique que esto garantice la clasificación o viceversa. Luego hay que saber
aprovechar el terreno ganado, porque muchos han nadado para ahogarse en la
orilla.
Así que, el resultado obtenido hoy por nuestra Vinotinto en el mundial Sub 17 nos dice mucho de lo que podemos esperar en el resto de la fase de grupos, si no, recuerden lo que pasó con la sub 20 en Egipto.
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