Por @GustavoECL
Durante nuestra vida colegial, mientras
transitamos las aulas de clase del bachillerato, a todos nos pasó por la
cabeza, en algún momento, la duda de la utilidad de las matemáticas para los
días venideros del andar mundano.
Ante tantas ecuaciones, logaritmos,
funciones exponenciales, senos, cosenos y vectores en el espacio surgió, al
menos una vez, la interrogante sobre las matemáticas.
Años después, es posible percatarse de
que sí son útiles para ciertas cosas del día a día. Obviamente, todos hacemos uso
de las matemáticas para resolver pequeños problemitas banales del vaivén
cotidiano.
Está claro que los que escogieron
profesiones alejadas de la ingeniería o la programación, seguramente no
necesitan usar vectores o integradas, pero todos nos valemos de otras
operaciones más simples que nos solventan problemas simples. Suma, resta,
multiplicación y división.
Todos los días sacamos cuentas de los
ingresos económicos, los gastos, lo que hace falta para pagar las vacaciones, las
llamadas que tenemos que hacer al día y, por supuesto, de los puntos de nuestro
equipo de fútbol.
A quienes nos apasiona este deporte y
sufrimos por uno o dos equipos nos toca echar números todas las semanas, en
cada torneo. Con más razón si la selección que nos hace vibrar es la
venezolana.
La herida de la selección de mayores no
ha sanado y el país entero ya sufre de taquicardias por La Vinotinto sub 17.
Las derrotas ante Túnez y Japón del equipo dirigido por Dudamel han
incrementado la venta de calculadoras de bolsillo y figuritas de santos. Ahora
Venezuela necesita una victoria por goleada ante Rusia y rezar que se den otros
resultados para clasificar a la segunda fase del Mundial de los Emiratos
Árabes.
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